Las primeras 72 horas de TVE sin publicidad

Escrito por Carlos Alberto Sánchez
Generales
7

Por el momento la audiencia respalda a TVE en su nueva aventura sin publicidad. El público parece no haber notado ningún cambio todavía en la parrilla de programación, y la pérdida de publicidad no ha supuesto una pérdida de competitividad en este sentido. Tampoco se preveía otra cosa a corto plazo, el cambio será paulatino. De momento los informativos han pasado de tres cuartos de hora a una hora, ganando tiempo a la publicidad perdida. Las series y películas también se han visto beneficiadas.

Expansión compara a TVE con la BBC, su hermana pública británica que goza también del liderazgo de audiencias sin necesidad de publicidad. No sólo eso, sino que la BBC sigue siendo fuente para la mayoría de los británicos que la consideran la más fiable en todo lo relativo a la información. ¿Cómo se financia la BBC? El sistema es mucho más simple que el español, aún bajo estudio de la Unión Europea : se financia a través de un canon obligatorio, que se aplica por la tenencia de una televisión.

Actualmente, el coste de este impuesto ronda los 175 euros anuales por familia, Además, Reino Unido cuenta con un canal público con publicidad, Channel 4, organismo sin ánimo de lucro con un límite máximo de 12 minutos por hora de emisión. Otros modelos que aún admiten publicidad son el alemán, aunque en este caso la misma esta limitada y muy regulada. En Francia el futuro de las cadenas públicas será sin publicidad ni anuncios, pero de momento estas limitaciones se circunscriben al horario de máxima audiencia.


Continúa leyendo

Comentarios

7 comentarios
  1. jbi 04 Ene, 10 11:58

    Lo que tendrían que hacer es privatizar todo lo que dependa del pirulí. NO A LAS TELEVISIONES PUBLICAS.

    0
  2. john 04 Ene, 10 13:31

    Eso, y tu vas a ser el que pague a esas tv privadas por ver sus contenidos, hay que ser imbecil….

    0
    1. Anónimo 04 Ene, 10 15:43

      Acaso con las públicas no pagamos ya…………..

      0
  3. Chacho 04 Ene, 10 14:59

    Pues ahora da gusto ver una peli o programa. Anoche vi Piratas del Caribe de un tirón. Se nota y bastante lo que perjudicaba la publicidad para el espectador
    Saludos

    0
  4. jose 04 Ene, 10 17:37

    Pues yo creo que 5 min de publicidad en 2h30 de película habrían ido incluso bien. Te levantas del sofá y recoges los platos y descargas la vejiga…

    Algo de publicidad entre programas y una pausa bien puesta en las películas largas habría sido más coherente y rentable. Y no se fomenta el sedentarismo (sin pausas más de uno se quedará tirado en el sofá empalmando programas tras programa).

    Y, ya fuera de tema, lo que tendrían que hacer en La 1 (y seguramente también en La 2) es espabilar un poco con el tema panorámico… Estoy un poco cansado de tener que forzar un zoom en el televisor para usar todo su ancho.

    0
  5. Victor 04 Ene, 10 17:46

    Yo creo que están en el extremo, y publicidad si que hacen propia de los contenidos que van a emitir. Por mi parte prefiero que emitan publicidad entre programas 5 min o algo mas a que tengamos que pagar 175 o similar al año por la tve.

    0
  6. sergio farras 05 Ene, 10 19:59

    TVE,… de momento sin publicidad.
    En la película «Sospechosos habituales», Kevin Spacey le hace decir a Keyser Sozé: “La mejor jugada del diablo fue convencer al mundo de que no existía”.
    Adelantarse a la jugada como el autómata se adelanta al humano. La televisión pública, en una estrategia “Napoleónica”, comienza el año con el sueño más deseado del espectador más pasmado y desorientado. Un mundo televisivo sin cortes publicitarios ni tiempo para ir a evacuar lo que del cuerpo sobra. Pero ahora, puede ser, que cuando estamos viendo otra cadena, inconscientemente, el dedo actuante y ejecutor del mando a distancia pulse el botón de la “primera”, porque “cree”, que no hay anuncios ni reclamos del tormento que provoca interrumpir el momento más álgido de una película, para mostrarnos un champú retavilizador para cabellos grasos o cabellos o secos, o para cabello sucios…, o un fregasuelos de brillo insuperable que ni mármol de Carrara. Pero el mal puede ser ciego. Porque…, ¿puede ser una treta y engaño de la publicidad subliminal disfrazada? Esto es; la que no entra por la retina, sino por los recuerdos de sus “archivos” y reportajes de añoranza que suelen poner en TVE, donde pueden soltar un anuncio del Cola Cao, o de una nevera de hace treinta años, o de un perfume con esencias de “aromas del Caribe”, que todavía deja huella. Porque algunas de esas marcas, todavía existen. Actuando como un almacén de los recuerdos, que se activa por condicionamiento, dibujando un esbozo que invoca a una regresión de aquello que parecía estar olvidado. Pero que durante años, ha estado guardado en nuestro cerebro, como un duendecillo con melodía de campañillas que se acciona con un melancólico recuerdo de: “Un verano azul”. Pongamos por caso.
    Ahora, al contribuyente, parece que le tocará asumir casi todo su presupuesto de los impuestos para llenar el vacio que deja el seguro ingreso del reclamo donde la publicidad ya no llegará, y donde el ingenio suple al recaudador impuesto. La batalla por la audiencia abre otra vía para la carrera del “Prime Time”, de inteligencia estudiada y financiada por el mismo televidente. A la sombra del favor de la libertad ha de llorar el termómetro que mide la velocidad con la que vivimos, donde todos quisieran ser los últimos en adaptarse a las nuevas tecnologías, que empujan y apremian con descodificadores instalados a última hora, omnipotentes como monolitos encima de algunos antiguos aparatos, de simbología para alimentar la “bestia”, que es para el fin que fue creado. Y adaptarse al televisor, donde los dos aparatos, quedarán amigos para siempre.
    ¿Echaremos de menos la publicidad como la espuma en el agua o como el humo en el fuego? Todo se verá. Porque presas somos del consumismo, del marketing agresivo y del compre hoy y pague mañana. A la muerte del reclamo y la propaganda que tantos años ha formado parte de nuestra cultura, le puede seguir la indiferencia, e incluso la melancolía, de una España pintoresca y acostumbrada a que le vendan desde una lavadora que centrifuga casi a velocidad luz, hasta un apartamento muy lejos de su hogar, convirtiéndose en habitante de fin de semana de colmenas de cemento.
    La televisión siempre ha sido una mirada en un opaco ventanal donde asomarse. Y ahora, despojado ya, del entrecortador clásico anuncio que tanto disgustaba a algunos. Aprovechemos ahora la sabia de las otras cadenas que darán rienda suelta a su gula. Porque, con esta reforma, las privadas se beneficiarán de la publicidad suprimida en TVE, quedando todavía muchos anuncios por disfrutar y deleitar. Y, al final, en un futuro no muy lejano, puede que tengamos hasta un canal temático de Tele Tienda. De pago, se entiende. Claro.
    Esperemos que los encargados de manejar los engranajes diseñados con la idea de tapar el embuste sepan lo que hacen, «Funcionará, porque el espectador quiere creer», Y que al final, todo esto no sea en vano ni maquillaje para tapar fusiones entre cadenas, y acabemos todos dependiendo de un corporativismo o institución de mando único. El futuro, siempre incierto es. “La mejor jugada del diablo fue convencer al mundo de que no existía”.
    Sergio Farras
    (escritor tremendista)

    0