Aída Nízar confirma que ha puesto una querella contra la productora de Supervivientes y ataca a Telecinco

Escrito por Carlos Alberto Sánchez
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Aída Nízar no ha dejado títere con cabeza en la entrevista concedida a El Diario Montañés. En la misma asegura que ha interpuesto una querella contra la productora responsable de Supervivientes, y ha criticado a Telecinco por la permisividad que está teniendo con las críticas que le llegan tras su paso por el reality show. La participante, que mantiene su vinculación con Telecinco ha dicho : “He interpuesto una querella contra la productora y en Telecinco también tienen culpa. Lo que no se puede permitir es que sepan que están mintiendo y nadie ponga un límite”. Parece Nízar va a seguir dando mucho que hablar.

Aída ha hablado también sobre los presentadores del programa : “En Raquel me he encontrado una mirada cómplice. Jorge Javier ha sabido ver otro lado de mí y no tiene nada que ver con el de ‘Sálvame’. Y Christian es entrañable. Me dijo: ‘Ánimo, no te hundas'”. La polémica colaboradora de Telecinco parece haber encontrado algo positivo de su estancia en el concurso.

Las críticas más duras las ha dirigido contra Kiko Rivera : “No ha pegado un palo al agua”. Aunque otros compañeros de aventura, como Jacobo Ostos no salen mejor parados.


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Comentarios

10 comentarios
  1. helena paula 12 Jun, 11 13:16

    MIREN X FAVORRRRRRRRR HECHAR A AIDA DE LA TELEEEEEEEEEE POR FAVORRRRRRRRRRRRRRRR ES LA MUJER MAS ODIADA KE HE VISTO EN MI VIDA,YO SOY MUJER PERO COMO ESA NO HAY NESTE MUNDO ESA VIENE DE MUNDO DEL MAS ALLÁ, Y LOS DEL MAS ALLÁ TIENE KE ESTAR ALLÁ NO AQUI AQUI
    ESPERO KE TELE 5 ME HAGA CASOOOOOOOOOOOO

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  2. Frodor 12 Jun, 11 13:37

    Que ingratitud de persona, no la aguanto. Siempre ssta con mamoneo si me peleo con este si me querello que si demando. Por dios que asco de persona.

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  3. Anónimo 12 Jun, 11 13:40

    lo que tienes que hacer es quitar telecirco de ua ver por todas

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  4. Rafa el bueno 12 Jun, 11 14:41

    Desgraciadamente,esta es la triste programacion de Telecirco.Solo las casas comerciales pueden cambiar esta situcion.

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  5. PipioloG 13 Jun, 11 0:54

    Nunca muerdas la mano que te da de comer.

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  6. metrall 13 Jun, 11 13:46

    Si hubiera justicia en este pais , condenarian a la cadena y la impresentable. ya esta bien de telemierda.

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  7. metrall 13 Jun, 11 13:53

    Si cada vez que demandaran las chorradas de estos impresentables, tubieran que pagar , se acababan las demandas o la crisis.

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  8. Josefa 14 Jun, 11 22:37

    Yo rompo una lanza a favor de Aida,no es justo lo que han hecho sus compañeros de supervivientes,metiendose en su propiedad privada en madrugada! y robarle!sus cosas y luego hacerlas desaparecer,me parece personalmente lo mas canalla que hay!y por eso se le hace responsable a el programa supervivientes y como no a telecinco,por dejearlo…………..permitir estas cosas……..Estoy con ella!

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    1. Jose Enrique 09 Jul, 11 8:43

      Josefa llevatela para casa ya verias como terminarias con ella a hostias.

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  9. Iñigo 25 Jun, 11 2:09

    Resentimiento, teología y telebasura
    José Mª Castillo, Teólogo, 16-Agosto-2010

    El Diccionario de María Moliner dice que el resentimiento es: “Sentimiento penoso y contenido del que se cree maltratado, acompañado de enemistad u hostilidad hacia los que cree culpables del mal trato”. Algo muy feo e inconfesable debe tener el resentimiento cuando sabemos que es rarísimo encontrar a alguien que vaya por ahí diciendo que él es un resentido.

    Y sin embargo, los resentidos somos legión en este mundo. Lo que pasa es que, como eso es tan feo, los resentidos vamos por la vida haciendo esfuerzos titánicos para ocultar nuestros resentimientos. Más aún, no sólo intentamos “ocultar” que somos unos resentidos, sino que además pretendemos “justificar” el resentimiento. Y para ello, echamos mano de toda clase de argumentos: la justicia, el derecho, el amor, la familia, la muerte y la vida… Y hasta de Dios –sobre todo de Dios– nos acordamos, para dejar claro que nuestros resentimientos no son malos. Es más, que son inevitables, que son necesarios, que son buenos, y que son hasta meritorios.

    No exagero. Santo Tomás de Aquino, el patrono de todos los teólogos cristianos, dejó escrito: “para que la bienaventuranza de los santos les satisfaga más, y por ella den gracias más rendidas a Dios, se les concede que vean perfectamente la pena de los impíos” (Sum. Theol. Supl., q. 94, a. 1). Y mucho antes que Tomás de Aquino, Tertuliano (s. III) se regodeaba describiendo el juicio final: “¡Qué espectáculo tan grandioso entonces! ¡Allí gozaré! ¡Allí me regocijaré…! ¡Viendo cómo los presidentes perseguidores del nombre del Señor se derriten en llamas más crueles que aquellas con que ellos mismos se ensañaron contra los cristianos!” (De Spect., c. 29). Estamos, no ya ante la “justificación”, sino ante la “divinización” misma del resentimiento. Nietzsche, que cita estos textos en La genealogía de la moral (I, 15), nos recuerda un principio tan determinante como terrible: “Ver sufrir produce bienestar; hacer sufrir, más bienestar todavía – ésta es una tesis dura, pero es un axioma antiguo, poderoso, humano, demasiado humano” (II, 6).

    Y, ¡por favor!, que nadie me venga diciendo que todo esto son cosas de locos, ideas cocidas y recocidas en mentes perturbadas. Nada de eso. Lo estamos oyendo (y lo estamos viendo) todos los días y hasta televisado en directo. Sí, televisado, en programas de mucha audiencia. La telebasura, que tanta gente se chupa, y que tanta gente aplaude cada día, en las horas de mayor audiencia, cuando hasta los niños te dicen quién es quién en cada momento. Pues bien, sepamos todos que eso que llaman el “morbo”, en gran medida está montado, no tanto sobre los chismes de lo que dijo o hizo fulano contra mengano, cuando se pensaban que nadie los veía. Eso es cierto. Pero el andamiaje que sostiene la telebasura es, sobre todo, la justificación y la apología del resentimiento. Un amasijo turbio y pútrido de experiencias, historias y sentimientos malolientes, que sin embargo interesan tanto y tienen tal reclamo, que se pagan a precio de oro. Hasta el extremo de que hay gente que vive de eso. Y vive bien, en estos tiempos de crisis.

    Es verdad que el resentimiento fue siempre el mejor caldo de cultivo en el que se cocieron las pócimas envenenadas que rompieron familias y destrozaron las mejores relaciones humanas, tanto en la mal llamada “alta sociedad” como en los peor llamados “patios de vecinas”. Esto fue así toda la vida. Pero lo nuevo ahora es que el resentimiento se exhibe, se paga, se aplaude y hasta se nos propone como espejo en el que los aspirantes a “famosillos” de tres al cuarto se miran y remiran porque representa un futuro apetecible y no sé si hasta una carrera “dignísima” para gentes que uno no sabe si producen vergüenza o lástima.

    Todo esto, creo yo, es un síntoma. Un síntoma alarmante. Una sociedad, en la que cada día es más difícil encontrar en los medios propuestas serias de buen nivel intelectual, al tiempo que con demasiada frecuencia te das de bruces con desperdicios que viven del resentimiento, sin duda alguna, es una sociedad en cuyo subsuelo ocurre algo muy preocupante. Los valores que se han difundido –y también los que se han ocultado– nos han metido de lleno en un auténtico proceso de descomposición.

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