La “fiebre de los píxeles” nos está socavando el cerebro

Escrito por Aitor Urraca
Electrónica de consumo
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Esta es una opinión del especialista en el mundo audiovisual Juan Carlos Muñoz.

Es curioso, pero hoy día basta que el vendedor de turno nos diga que tal cámara o tal móvil ofrece 12 ó 14 megapíxeles para que automáticamente a la hora de vender dicho producto ya se tenga la mitad del camino recorrido. Lo más gracioso de todo ello es que nadie se pare a pensar que si lo importante de una cámara son como se nos quieren hacer creer los megapíxeles, entonces ¿por qué no montan los modelos de cámaras profesionales de Canon o Nikon los mismos sensores que las de uso doméstico?, ya que de las primeras por 60 € hay ejemplares que ofrecen 12 Mp mientras que las profesionales a duras penas llegan a los 14 ó 15 Mpíxeles y en cambio cuestan dos, tres o hasta cuatro mil euros.

¿Cómo puede ser esto? Pues muy sencillo, porque los referidos y omnipresentes megapíxeles aún siendo importantes, no lo son todo, ni mucho menos.
La verdad es que por mucho que cueste económicamente hacer un sensor el coste de éste es considerablemente menor al de una buena óptica o un sistema de enfoque decente, que son los puntos auténticamente clave de toda cámara. En este sentido no sé cuantos de vosotros habréis tenido la oportunidad o la inquietud de hacer pruebas de definición con diferentes dispositivos, pero yo sí. En mi caso he probado a comparar las fotos hechas con una de las primeras cámaras digitales que aparecieron allá por el año 2000 para el mercado doméstico como era la Olympus C-4040 de tan sólo 4 Mp, con las tomadas con una réflex de media resolución, con las de una de las últimas compactas en aparecer al mercado con una burrada de píxeles y finalmente con las obtenidas a través de un smartphone de última generación. El resultado ha sido realmente revelador, pues mientras utilicé la pantalla del ordenador como elemento de visualización no encontré grandes diferencias, pero ya en el televisor Full HD de 40″ sí que éstas se empezaron a notar y ya, al sacarlas en papel, aluciné, pues dejando de lado las copias obtenidas con la réflex, que eran con diferencia las mejores aún no teniendo dicha cámara más de 6 Mp de resolución –eso sí la óptica que usé puede costar alrededor de los  1.500 €–, las imágenes obtenidas con la Olympus pese a estar conformadas por menos de la mitad de puntos que las tomadas con la moderna compacta se veían mucho más nítidas y con mayor profundidad de foco. Ahora bien, el gran chasco fue cuando ví impresas en copia de laboratorio las fotos tomadas con el súper híper megaguay smartphone: ¡vaya castaña pilonga! Valdrán para ver en el móvil o en el ordenador, pero se empeñe quien se empeñe como fotos, lo que se dice fotos no valen un pimiento.


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Comentarios

1 comentario
  1. Nova6K0 11 Dic, 11 17:11

    Si es cierto. Se ven en el mercado cámaras de tropecientos megapíxeles y una óptica de pena. Pensando que hemos comprado la panacea, para descubrir que luego la foto si se ve muy grande, pero o con artefactos, borrosa, con mucho ruido…

    Salu2

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