Analizamos las Bowers&Wilkins PM1

Escrito por Aitor Urraca
Alta Fidelidad
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Las cajas acústicas o también llamadas por muchos altavoces o bafles, son una parte muy relevante de un equipo de audio. El fabricante británico Bowers&Wilkins es uno de los más reconocidos del mundo, además de ser un sonido que nos gusta mucho a los europeos en general. Dentro de la amplia gama de altavoces de B&W, los PM1 son unos monitores de pequeños tamaño pero grandes prestaciones que ofrecen una alta calidad, aunque hay que pagar lo que valen y el precio es elevado. Si quieres conocer nuestra valoración para valer 2500 euros, sigue leyendo el análisis realizado por nuestro experto Juan Carlos Muñoz.

 

 

Cajas acústicas Bowers & Wilkins PM1 por 2.500 Euros

Refinadísimo recinto acústico de 2 vías el cual sobresale ante todo por su magnífica capacidad para restituir fielmente los más sutiles matices de la música.

Parece increíble la capacidad que tiene la firma de West SussexBowers&Wilkins Group” para año tras año seguir casi invariablemente sorprendiéndonos con el desarrollo de nuevos modelos con los que por regla general riza el rizo hasta colocar el listón constructivo en cotas difícilmente alcanzables para el resto de constructores. Este es el caso del novísimo monitor PM1, caja acústica de cotas tremendamente compactas capacitada no obstante para proporcionar un nivel de restitución sonoro extremadamente alto.

Técnicas y materiales de vanguardia.
Bastante parecida en cuanto a diseño se refiere a la archiconocida “805S” aunque incluso es algo más pequeña que ésta y de acabado más refinado, la PM1 adopta muchas de las soluciones tecnológicas puestas en práctica a través de ésta y de modelos de series precedentes como los de la mencionada “800”, la “800 Diamond” o hasta de la “700” como por ejemplo el refuerzo estructural Matrix para el gabinete, el tweeter cargado sobre recinto tubular Nautilus, el Midrange de Kevlar o el puerto de reflexión Flowport sobre los que ha introducido sutiles refinamientos con el fin de conseguir unas prestaciones realmente únicas hasta la fecha para un bafle de estas características.

De este modo, a la ya alta robustez de que hacen gala cada uno de los recintos PM1 al ser de un tamaño bastante compacto y encima estar hechos con paneles de MDF de gran grosor, hay que unir lo aportado por las estructuras en panal tridimensional Matrix que llevan en su interior y que refuerzan de forma palpable los gabinetes en pequeños intervalos y en todas las direcciones consiguiendo con ello que los bafles suenen libres de coloraciones sonando, valga la redundancia, sin el típico “efecto a caja”. En segundo lugar hay que llamar la atención sobre la decantación por parte de B&W por el ya habitual Midrange de Kevlar de cinco pulgadas cuyo cono está formado exclusivamente por fibras entrelazadas de dicho material, lo que garantiza una extrema neutralidad en la reproducción de todas aquellas frecuencias que se encuentren situadas entre los 100 ó 120 Hz y los 4 kHz que es el punto en que el testigo es entregado al inmejorable, híper fidedigno y por supuesto carísimo tweeter Nautilus, el cual como era lógico esperar también ha experimentado sutiles pero rigurosos cambios.  En este sentido, al digamos excelente pero hasta cierto punto convencional tweeter Nautilus de diafragma de aluminio, se le ha dotado con un refuerzo consistente en un anillo de filamentos de fibra de carbono que circunda la cúpula y con el que B&W ha conseguido elevar la hasta ahora altísima frecuencia de ruptura del aluminio que estaba sita sobre los 30 kHz hasta los 40 kHz, lo que se traduce en pocas palabras en que el sonido de alta frecuencia, es decir, los armónicos y los timbres característicos e intrínsecos de cada instrumento suenen de forma mucho más natural al situarse el punto de ruptura de estos nuevos tweeter Nautilus muy por encima del teórico techo de audición del oído humano.

Ningún detalle escapa de la revisión.
Así es, pues al igual que se han revisado elementos como el diafragma del tweeter y el sistema de desacoplamiento de éste dentro del recinto tubular independiente o la inclusión de una tapeta antirresonante en el cono del Midrange… también se ha revisado el filtro divisor de frecuencias al que se le ha dotado con sólo tres componentes (filtro de 1er orden) como son un transistor, un condensador en baño de aceite y una bobina o el terminal de conexionado. Recinto que por supuesto monta el muy usado y efectivo puerto de aireación de baja turbulencia de diseño propio Flowport.

Naturalidad en grado máximo
Creo no equivocarme si digo que en muchos aspectos la PM1 representa la culminación de B&W en cuanto a sentimiento y musicalidad. Bien atacada es una caja que te sorprenderá más allá de lo que puedan hacerlo otros muchos modelos de esta marca por la ejemplar naturalidad y transparencia que exhibe en la banda de frecuencias medias y altas. Es dinámica, abierta escenográficamente hablando y poco exigente a la hora de ubicar en la sala. Eso sí, no todo son parabienes, y es que para que funcione bien necesita ser montada sobre un buen soporte (el diseñado específicamente para ella es muy bueno pero carito) y a cierta distancia de cualquier pared y su sensibilidad, pues al ser de tan sólo 84 dB requiere que la ataquemos con un amplificador no ya de calidad sino también de cierta potencia.

CARACTERÍSTICAS

Tipo: Bookshelf Bas-Reflex de 2 vías.
Altavoces: Midwoofer de Kevlar de cinco pulgadas y Tweeter de aluminio/carbono de una pulgada.
Potencia admisible: 100 W (RMS)
Respuesta en frecuencia: 48 Hz – 22 kHz +/-3 dB
Impedancia nominal: 8 Ohmios
Sensibilidad (SPL): 84 dB
Frecuencia de corte filtro: 4 kHz.
Factor de distorsión armónica: <1 por cierto para 2 y 3 grados armónicos entre los 110 Hz y 22 kHz (90 dB/W/m).
Acabado: Mocca brillo.
Dimensiones: 331 x 191 x 250 mm (unidad).
Peso: 9,3 Kg (unidad).

Más información: Bowers-Wilkins