Apple no está preparada para lanzar un servicio de contenidos para televisión

Escrito por Carlos Alberto Sánchez
Electrónica de consumo
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Apple tiene algunas dudas sobre la viabilidad del negocio de la televisión de pago o el VOD (Video On Demand). La compañía de Cuppertino se ha planteado explotar este tipo de negocio a través de Apple TV o su futuro televisor pero por el momento parece totalmente descartado y es que en la compañía no terminan de creer que este tipo de negocio pueda resultarles rentable. Andy Hargreaves, analista de la firma de inversión Pacific Crest, ha sido el encargado de desvelar que parece poco probable que Apple termine apostando por un servicio de contenidos en televisión propio.

Según un alto ejecutivo de Apple el problema está en la televisión de pago y su forma de empaquetar los contenidos para ofrecérselos al usuario. Apple podría estar interesada en un modelo diferente al actual formato multicanal con un conjunto de canales por los que el usuario paga una cantidad concreta. En la compañía norteamericana consideran que este modelo está obsoleto y que no deben entrar a competir bajo estas pautas.

¿Entonces por qué no intenta Apple algo diferente? Pues al parecer en Apple no han estado de brazos cruzados y se han reunido y preguntado a los distribuidores de los contenidos audiovisuales. El objetivo era sentar las bases de un modelo alternativa para la venta de contenidos audiovisuales al usuario final. Y tras los primeros contactos la impresión de Apple es negativa : el modelo de distribución de contenidos está hecho para dar forma a estas ofertas multicanal que muchos usuarios parecen no encontrar atractivas según Apple.

Apple no es la primera compañía que encuentra problemas a la hora de adquirir contenidos para poder distribuirlos a través de diferentes equipos de televisión. Muchas voces vinculadas a internet ya se han quejado de un mercado basado en principios que ya no están vigentes por el auge de la Red y las nuevas formas de ver los contenidos, pero de momento parece que desde la industria no hay interés en cambiar las reglas del juego.