Muere Wes Craven, el padre de Freddy Krueger y Scream

Escrito por Jose Luis
Cine
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Seguramente hay un antes y un después en la historia del cine en lo que a películas de terror se refiere cuando hablamos de Wes Craven. Hasta los comienzos de la década de los 70 con Darío Argento, el género vagaba por una especie de indefinición donde se mezclaban elementos de suspense y thriller sin mucho acierto. Pero fue la explosión de ese nuevo género en los 70 y, definitivamente en los 80, cuando nació uno de los iconos populares más reconocibles: Freddy Krueger.

Wes Craven ha muerto a los 76 años en Los Ángeles, y quedan para los anales de la historia del séptimo arte dos de sus principales sagas que llegaron en décadas distintas, lo que habla de lo mucho y bien que supo interpretar los sutiles cambios que se van produciendo en la audiencia. Fue guionista en 36 películas, produjo 27 y dirigió 29, y tuvo hasta tiempo para aparecer como actor en 19, algunas de renombre como la serie Castle así como la mayoría de sus propias producciones.

Padre de la cultura popular

Wes Craven es el padre de Freddy Krueger y con Pesadilla en Elm Street marcó el nuevo rumbo que iba a seguir el cine de terror. No había sido el primero en explorar ese territorio ya que le precedieron otros grandes mitos como Viernes 13 o La Matanza de Texas, pero sí fue el que mejor supo sintonizar con el público para ofrecerle un producto tan perfecto como entretenido, que superó la frontera de las salas de cine para convertirse en todo un icono pop y, lo más importante, consiguió formar parte del imaginario colectivo a la altura de otras creaciones como la mismisima Star Wars.

Wes Craven y Scream

Si en los 80 disfrutamos de cinco películas de Pesadilla en Elm Street, en los 90 llega otro de sus momentos cumbre con el estreno en 1996 de Scream, el alumno aventajado del auténtico cine de terror moderno y que renovó un panorama que ha inspirado a otros muchos directores desde entonces.

Alma dramática

A Wes Craven seguramente le enorgullecía ser el padre del cine de terror moderno, pero en el fondo su alma creativa tenía clavada la espinita de abordar su vena más dramática con películas más serias. En ese terreno realizó, sin mucho éxito, varios intentos como Vuelo nocturno o Paris Je T’aime.

Desgraciadamente, era tan grande la etiqueta que tenía como director de cine de terror que esa losa le impidió seguir trabajando como hubiera querido en otros géneros más reconocidos. Porque al fin y al cabo, y sobre todas las cosas, Wes Craven fue un director de cine con la sensibilidad suficiente para darle al público lo que quería. Y eso ya es, en sí mismo, un auténtico logro.

Descanse en paz.

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