Crítica Los Juegos del Hambre: Sinsajo – Parte 2, una despedida correcta, pero sin alardes

Escrito por Nacho Requena
Cine
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Allá por 2008 Suzanne Collins publicaba Los Juegos del Hambre, el primer libro de lo que posteriormente sería una trilogía. El mundo del cine, tan asiduo a estar pendiente del género literario para realizar posibles adaptaciones, vio en la aventura de Collins un producto realmente bueno, así que se puso manos a la obra para llevarlo a la gran pantalla. Fue así como en 2012 llegaba la primera de las películas. Y gustó.

Los Juegos del Hambre (a partir de ahora ya siempre se hará referencia a la película) consiguió encandilar a crítica y público por partes iguales. La historia de supervivencia, amor y supremacía dentro de una jerarquía social caló hondo entre todos los espectadores. Eran ingredientes que podemos ver en otras obras, sobre todo en lo que respecta al amor y un posible triángulo amoroso, pero Jennifer Lawrence, Liam Hemsworth y Josh Hutcherson tenían cierto magnetismo.

Dinero fácil. Y la productora lo sabía. Un año después, en 2013, los espectadores recibíamos En llamas, el segundo de los libros. El guión era prácticamente un calco del primero, salvo por esos últimos cinco minutos finales donde todo se venía abajo. Volvió a gustar entre el público, pero la crítica fue menos benevolente, ya que apenas se arriesgaba.

2014. La productora decide dividir el libro de Sinsajo en dos partes. El acabose. La mercadotecnia a la que estamos sometidos provocó que este Sinsajo – Parte 1 fuera una película más participativa que En llamas, pero con bastantes carencias a nivel técnico.

Y así fue como llegamos a 2015 y Sinsajo – Parte 2.

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Correcta, pero sin alardes

Los Juegos del Hambre: Sinsajo – Parte 2 arranca con un punto muy positivo (que a su vez ha sido negativo): al haber “introducido” gran parte del metraje narrativo en la primera de las entregas de Sinsajo, en esta segunda el equipo se puede centrar más en la consecución de esas causas.

La película lo hace, es cierto, pero a medias. Tiene tramos que son buenos, pero otros realmente pesados, de los que entra el aplomo en la sala y lo único que se quiere es echar una cabezada de cinco minutos. Esto da como resultado una película que no sabe llevar el tempo adecuadamente, con escenas más que previsibles y un uso del croma erróneo.

Cómo carajo se usa un croma mal, ¿verdad? Sencillo: estás narrando el asedio de unos rebeldes a una ciudad altamente fortificada. Lo principal sería centrar toda la acción en la lucha armada entre ambas facciones, siempre combinada con las motivaciones personales de cada personaje (comenzando con Katniss). Sin embargo, el director opta por prescindir de estos momentos y prefiere centrarse en los personajes principales exclusivamente, quienes cuentan con pequeños momentos de acción (y se echan en falta más).

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Esta mala ejecución del timing da como resultado una película correcta, pero que deja la sensación de haber podido dar mucho más de sí. Y cuando decimos “mucho” es MUCHO (en mayúsculas). Apenas cuenta con momentos memorables, típicos de los que se guardan en la retina para la posteridad. Es una producción abocada al género palomitero por excelencia, de disfrute rápido, sin gran carga sesuda y de fácil digestión.

No cabe duda de que Francis Lawrence ha tenido que jugar con el difícil handicap de dividir una historia en dos, algo que ya hemos observado que no sale muy bien cuando se lleva al cine (y ahí está el ejemplo de El Hobbit, cuya calidad es más que discutible). No obstante, la sensación general durante las más de dos horas que dura es que el director ha tenido cierto hastío a la hora de realizar la cinta, con algunas elipsis de difícil comprensión.

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Los Juegos del Hambre: Sinsajo – Parte 2 es un producto destinado a todos aquellos que han ido viendo -y viviendo- la saga conforme salía una nueva entrega. Se pone un cierre definitivo a la obra, con todos los arcos argumentales conclusos y definidos.

Nos da pena, y lo decimos de corazón, que el cierre de una franquicia como Los Juegos del Hambre se haya quedado a medio camino, quién sabe si por la sobreexplotación a la que se ha sometido a la serie durante los últimos cuatro años (vamos a película por año, nunca olvidemos este importante y gran detalle).

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