Crítica de El Viaje de Arlo, una película de videoclub estrenada en cines

Escrito por Jose Luis
Cine
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Es normal que cuando llega a los cines una película de Pixar, todos nos frotemos las manos. Empezando por los niños y siguiendo por los mayores, que sabemos que al mismo tiempo que se narran las historias con cierta moraleja para aleccionar a los más pequeños, se introducen elementos más sesudos que hacne de cada estreno un acontecimiento. De eso se habían olvidado los de John Lasseter y Ed Catmull con Cars 2, Aviones y alguna otra, pero por fortuna con Del Revés creíamos que esa mala racha se había terminado.

No podemos decir que El Viaje de Arlo (The Good Dinosaur) sea una mala película porque solo por el espectáculo visual que despliega ya tiene elementos como para hacernos disfrutar durante un buen rato. Pero nada más. Fuera de eso hay un vacío enorme precisamente en la alforja que los americanos suelen llenar siempre: el argumento.

De todas formas la película parte de un punto original, como es ese meteorito que debería haber chocado contra la Tierra y que extinguió a todos los dinosaurios, pero que al final no lo hace. Ese sí es un comienzo Pixar, acostumbrada siempre a darle la vuelta a la realidad para ofrecernos las perspectivas más originales sobre esos tópicos que todos tenemos grabados a fuego en la cabeza: los monstruos son buenos, lo tiburones no comen carne, los juguetes hablan, etc.

Una vez que ese asteroide pasa de largo El Viaje de Arlo se deshace y nos regala una primera media hora absolutamente tediosa, absurda, lenta y prescindible donde sabemos que nos están poniendo las bases de todo lo que va a ocurrir más tarde. El problema es que lo hace sin tacto, sin sutilezas, sin esconder las cartas de pistas que más tarde podremos volver a ver y que ya se adivinan en esos primeros instantes. Todo tiene un trazo grueso, sin finura y, lo peor de todo, acabaremos pensando que ante la falta de ideas estamos volviendo a ver uno de los mayores éxitos (y clásicos) de Disney de la década de los 90: El Rey León. Pero sin canciones.

El Viaje de Arlo

Empieza el viaje

Es ahí cuando podemos decir que se inicia la película. Algo que el director podría haber mejorado en el montaje toda vez que el guión estaba mal estructurado. Hubiera dado igual ver a Arlo ya en pleno viaje y recurrir a flashbacks y otros recursos narrativos para saber más de su pasado, de por qué está ahí y qué cosas le han condicionado durante su vida. El problema de esa linealidad es que se hace aburrida y es cuando ese viaje iniciático del héroe tan recurrente en la historia del cine pierde interés.

La película en ese momento se convierte en una sucesión de gags, de apariciones de personajes estrambóticos que tienen algunas pinceladas de los momentos más geniales de la historia de Pixar. Hay pasajes donde podríamos identificar elementos de Buscando a Nemo, con animales que tenemos etiquetados de una manera pero que se comportan justo de la contraria. ¿Recordáis aquellos tiburones que no comían carne y hacían su juramento delante de unos peces pequeños? Pero hay más.

Por buscar la variedad, El Viaje de Arlo es capaz de convertirse durante unos minutos en un western con los protagonistas más sorprendentes e inesperados. Y ahí sí volvemos a ver algo de Pixar. Muy fugaz, muy rápido y con unos acordes musicales que nos retrotraen, sin querer, a esos Siete Magníficos de Elmer Bernstein.

El Viaje de Arlo

El niño y el dinosaurio

El Viaje de Arlo deja, además, una relación con el niño pequeño (Spot) que no queda del todo clara y vuelve a ser previsible. Los humanos y los dinosaurios conviven pacíficamente en este mundo imaginario pero el papel de unos y otros va y viene según necesita la película, sin crearnos una expectación previa con la intención de luego resolverla. ¿Humanos? ¿Hay más de uno? ¿Son las mascotas de los dinosaurios? ¿Y lo que Spot nos enseñóal principio?

Como os decimos, Arlo es lo que se ve en cada instante. No deja opción a pensar si nos están intentando contar otra cosa o si quieren jugar con nosotros. Es más, lo que ocurre entre Arlo y el pequeño es, en teoría, lo que salpimienta el film y muy pocos en la sala de cine no sabrán a los cinco minutos cómo va a acabar esa relación.

Ese elemento predecible convierte a El Viaje de Arlo en una película que debería haber firmado solo Disney, para no manchar la historia de Pixar. Bien es cierto que esta producción viene con su pequeña aventura detrás ya que su fecha de estreno estaba prevista para 2014, pero en el mes de marzo de ese año movieron a parte del equipo y decidieron tomar otro rumbo ante lo que estaban viendo. Que no debía ser demasiado bueno.

Es por eso que la película parece muchas veces partida en dos, como hecha por dos cabezas diferentes que se han superpuesto en distintas fases de El Viaje de Arlo. No solo por el comienzo, que debió ser lo que más trabajaron pensando que asentaban las bases de su estructura, sino en cómo se resuelven algunas secuencias: a la carrera, sin mirar lo que nos han contado antes y, lo peor de todo, mostrando resultados distintos para hechos iguales.

El Viaje de Arlo

Don Bluth no tiene nada que ver

Pixar (y Disney) parece haber querido revivir aquella saga creada por Don Bluth en los ochenta de Viaje al Valle encantado, que tuvo más de 12 películas y que esencialmente nos contaba una historia muy parecida. Aquí tenemos el aliciente de la maravillosa tecnología que se gasta Pixar, que es una delicia degustarla, pero poco más. No estamos ante una producción como Del Revés, extraordinaria película que es justo lo contrario que esta por la complejidad de su historia pero también por los alicientes que imprime al espectador, que no sabe por dónde va a salir al final.

El Viaje de Arlo te saca de la sala con la sensación de que no ha ocurrido nada, como cuando miras por la ventanilla del coche mientras viajas. Está, seguramente, a años luz de la espacial Wall-e y muy alejado de esas joyas que son Ratatouille y las de los primeros años. No tiene frescura y salvo un par de secuencias muy concretas, podría quedar metida en el mismo cajón que otras obras de Disney como Hermano Oso o cosas parecidas. ¿Por qué será recordada? Pues porque llevaba el logotipo de Pixar y que deberían haberla estrenado, como se decía antes, en el videoclub. Lo que traducido al idioma de 2015 significa que deberían haberla estrenado “en Disney Channel y plataformas digitales”. Directamente.

Crítica de cine 2,5 estrellas de puntuación