Crítica de La gran apuesta, la tragicomedia de la crisis

Escrito por Nacho Requena
Cine
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El sistema en el que vivimos es corrupto y fraudulento. Negar esta realidad tan evidente es como ir en contra de que la Tierra es redonda y que esta gira alrededor del Sol. Unos pocos ostentan el poder y hacen lo que desean a su libre albedrío. Las personas no son más que números, fríos dígitos que se utilizan en términos económicos carentes de sentimientos. Todo esto, y mucho más, es La gran apuesta.

La película de Adam McKay es una oda a esa realidad cruel, terrorífica y violenta que nos rodea. Ese mundo donde los desahucios no importan a los bancos, donde los millones de desempleados sólo sirven para abrir noticiarios, donde la falta de alimentos entre las familias del primer mundo son “casos aislados” para los políticos. La gran apuesta narra toda esta problemática desde una perspectiva exclusiva: la de aquellos que se hicieron rico viendo lo que iba a ocurrir.

Sinopsis: cuando cuatro tipos fuera del sistema descubren que los grandes bancos, los medios de comunicación y el gobierno se niegan a reconocer el colapso de la economía, tienen una idea: “La Gran Apuesta”. Pero sus inversiones de riesgo les conducen al lado oscuro de la banca moderna, donde deben poner en duda todo y a todos… Adaptación del libro “La gran apuesta” de Michael Lewis, que reflexiona sobre la quiebra del sector inmobiliario norteamericano que originó la crisis económica mundial en 2008. (FILMAFFINITY).

Crítica de La gran apuesta, el horror del mundo real

¿Crisis? ¿Qué crisis?

Cualquier español o estadounidense está viviendo en sus carnes la grave crisis económica que nos asola desde 2008. El sector inmobiliario hizo ‘boom’ y todo se fue al garete con él. La gran apuesta tiene como punto de salida este momento, pero el de entrada es el de unos cuantos chiflados que se dieron cuenta, mucho antes que todo un sector económico, de que esto iba a suceder. Apostaron contra la banca, contra el propio sistema financiero norteamericano. Una osadía con la que se hicieron multimillonarios.

La cinta narra todo este proceso de una manera vibrante. Apoteósica. Gracias a un excelente montaje que combina lo mejor del drama y la comedia, el espectador es consciente de todos esos locos que fueron contra las reglas, que se percataron de cómo el sistema engañaba a los ciudadanos y sólo era cuestión de que alguien parara la música de la fiesta porque le molestaba a los vecinos.

Cada uno de ellos tiene su espacio en la película. La producción nunca gira en torno a uno, sino a todos los que supieron ver las riquezas entre la miseria. En un primer momento podemos arrancar con el Doctor Michael Berry, interpretado por un fantástico Christian Bale, pero poco después la acción pasa a otro personaje. Y luego a otro. Y así sucesivamente. Diferentes historias con un mismo denominador en común, recordando en ocasiones a lo vivido en Crash.

Crítica de La gran apuesta, el horror del mundo real

Ryan Gosling, John Magaro, Finn Wittrock, Brad Pitt, Hamish Linklater, Rafe Spall o Jeremy Strong se marcan interpretaciones de muy alto nivel. Sin embargo, el corazón del espectador irá a parar al personaje al que Steve Carell presta rostro. ¿Quién cojones -y perdón por la expresión- puede seguir diciendo que un actor de comedia no puede hacer drama? Carell se come la cámara, eclipsa a todos sus compañeros gracias a su excelsa y magistral interpretación. Es superlativa.

Carell empatiza con el espectador por una sencilla razón: sus emociones, su ética, sus diatribas personales salen a la luz durante toda la película. Los suicidios de la gente por perder su casa, el vivir en la calle por no poder pagar una hipoteca, el quedarse desempleado y otras tantas miserias es lo que le va a hacer rico. Una dura batalla personal que le carcome hasta el último minuto de metraje.

Carell no es más que el “hunt or be hunted” de Frank Underwood, el luchar en una selva despiadada donde el león se come a la gacela. Una auténtica lástima que la nominación al Oscar no se la haya llevado -y nadie entiende el porqué.

Crítica de La gran apuesta, el horror del mundo real

La gran apuesta no decae en ningún momento. Tiene un ritmo constante que sabe atrapar, que sabe mimetizar con el espectador. Sólo hay un ‘pero’ criticable: el denso guión que posee en materia económica. Cierto es que la película nos define los vocablos más extraños para el público generalista a través de rostros conocidos que rompen con la cuarta pared -me quito el sombrero ante tal genialidad-, pero incluso así sigue siendo pesado y no apto para todos los públicos.

La película de Plan B es un soplo de aire fresco dentro de la maniatada Hollywood. Un discurso social teñido de documental, a su vez aliñado por el poco decoroso olor del dinero y de Wall Street. Disfruten, son 123 minutos de gozo.

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