Carlos, Rey Emperador dice adiós a la temporada (y posiblemente a la televisión)

Escrito por Nacho Requena
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No es un hasta luego, seguramente sea una despedida: Carlos, Rey Emperador dice adiós a su primera temporada y casi seguro a la televisión. La serie no ha gozado de gran aceptación entre el público, una tendencia negativa agravada tras el parón navideño. Estos malos resultados han provocado que TVE no se lo haya pensado dos veces y emita esta noche, a partir de las 22:15 horas, un especial con dos capítulos.

En el primer episodio de hoy, verse incapaz de dirigir a sus hombres en Metz hará pensar a Carlos que su hora, como la de sus rivales fallecidos, ha llegado. Pero no desea que sea la muerte quien dicte el final de su gobernanza e, inspirado una vez más por Carlomagno, sorprenderá a propios y extraños con su decisión: ha decidido abdicar. “El emperador divide sus dominios entre las dos ramas de la familia y salva así la unidad de los Habsburgo, pero la brecha entre Carlos y su hermano Fernando ya es definitiva”, indica la cadena.

Entretanto, Felipe va tomando las riendas del poder cada vez con mayor firmeza. No sin dolor de corazón, comunica a Isabel de Osorio su deseo de volver a casarse. Pero su padre intervendrá para trastocar sus planes de matrimonio, proponiéndole que despose a la nueva reina de Inglaterra, María Tudor. Felipe, consciente de los beneficios de la unión, se casa con ella. Por otra parte, el fallecimiento de la reina Juana libera a Carlos de la sombra de su madre y lo convierte, por fin, en rey propietario de Castilla, décadas después de su proclamación.

Carlos, Rey Emperador dice adiós a la temporada (y posiblemente a la televisión)

Y en el segundo…

Tras estos hechos, Carlos afrontará la etapa final de su existencia en Yuste, acosado por su mala salud y siempre pendiente de lo que sucede en los que fueran sus dominios. La campaña de Felipe contra el francés se desarrolla favorablemente gracias al apoyo de Inglaterra.

“La pésima impresión que causa al exemperador su nieto, el infante don Carlos, lo lleva a tomar una decisión sorprendente: conocer al hijo que tuvo con Barbara Blomberg, que ha sido educado en España por voluntad del soberano”, apuntan. “Con el joven Jerónimo, futuro Juan de Austria, crea unos lazos que conducen a Carlos a legitimarlo. Sin embargo, no se atreve a hacerlo en vida”.

Mientras, Leonor, viendo también que su tiempo toca a su fin, ruega a su hermano que interceda ante Portugal para poder reunirse por última vez con la hija que allí dejó varias décadas atrás. A pesar de la intervención de Carlos y de la buena voluntad de sus hermanas María y Catalina, Leonor habrá de hacer frente a una amarga realidad, que terminará de minar su maltrecha salud.