‘Stranger Things’: el porqué es la serie de este año

Escrito por Nacho Requena
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Imaginaos un caleidoscopio. Decenas de figuras geométricas habitan en su interior gracias a los espejos que lo componen. Se gira el tubo y poco a poco van apareciendo formas muy variopintas, aunque con una particularidad: poseen cierta perspectiva difusa. En una de esas vueltas, sin embargo, el cilindro forma una figura nítida, una imagen que se visiona sin complicaciones a primera vista. 

Si el caleidoscopio fuera el panorama actual de la televisión, las decenas de figuras serían las series que inundan la televisión mundial cada año. Todas estas producciones, al igual que ocurre con el maravilloso juguete, tienen una cosa en común: de vez en cuando, y como por arte de magia, hay una que encandila al público y siembra cátedra. Una figura que se ve definida. Una ‘Stranger Things‘.

La serie de Netflix no sólo se ha convertido en la ficción del verano, sino en la del año: 9,2/10 en Metacritic; otro 9,2/10 en IMDB (con más de 62.000 valoraciones); un 9,7/10 en RottenTomatoes; un 8,1/10 en la siempre exigente FA, y así en casi todas las webs de críticas, donde lo raro es que baje del 9/10. ¿Por qué ha triunfado?

'Stranger Things': el porqué es la serie de este año

‘Stranger Things’ no inventa nada. Matt y Ross Duffer copian lo que ya hay en el mercado. Y muy bien. Cogen lo mejor de ‘Super 8’; de las novelas de Stephen King; de ‘Carrie’; de ‘E.T. El extraterrestre’; de ‘Los Goonies’; de las diferentes películas de ‘Aliens’ y de un sinfín más de productos culturales. Uno se podría pegar toda la tarde sacando referencias cinematográficas o literarias, pero en el guiño/copia no radica el éxito de ‘Stranger Things’. El punto fuerte de la serie recae sobre un pilar: lo bien mezclado que están todos los elementos anteriormente citados.

Pongamos un ejemplo rápido y sencillo: los niños. Meter a niños en una serie/película es un auténtico quebradero de cabeza a nivel interpretativo. Son como un huevo Kinder: lo mismo se marcan el papel de su vida que pasan sin pena ni gloria -que es lo habitual-. En ‘Stranger Things’, los cinco ‘mocosos’ se meriendan a la cámara. Todos ellos encandilan al espectador gracias a la magia que atesoran. Son niños persiguiendo al monstruo de sus partidas de rol. El usuario es consciente del peligro que la bestia tiene, pero los críos no, y eso se refleja en la pantalla. Para ellos no es más que un juego, y este es uno de los ataches que sirve como nexo.

'Stranger Things': el porqué es la serie de este año

Vayamos a otro: Winona Ryder. Si vamos a hacer una serie de los ochenta, cojamos a un mito cercano a esa época. La popularidad de la actriz había caído cuesta abajo y sin frenos durante la última década. Su papel más conocido era el de ser la cleptómana oficial de Hollywood, título nada honroso teniendo en cuenta la gran cantidad de producciones que filmó en los noventa. Con ‘Stranger Things’, su rol de madre le sirve para ganarse el favor de la crítica tanto especializada como del espectador. Una resurrección (como la de Cristo).

Algo similar le ocurre a David Harbour y Matthew Modine, dos rostros venidos a menos que ahora relanzan sus carreras gracias a la serie de Netflix. El papel del sheriff del condado y el del malo malísimo de las cintas de hace tres décadas, respectivamente. Más maniqueísta costaría encontrarlo. Guión de serie B de las películas de Antena 3 que te tragabas con tu abuela. Pero funciona. Y de manera sobresaliente.

'Stranger Things' ofrece tráiler final antes de su estreno (vídeo)

Y por último: la nostalgia. Si hay algo que sirve para vender un producto cultural, eso es la nostalgia. El “cualquier tiempo pasado fue mejor” no es un refrán, es un axioma en el mundo de la comunicación y de la creatividad. Añorar lo vivido te da un plus extra a la hora de colocar tu material. Vas con un pro, pero también cuentas con un handicap: de no hacerlo bien, la hostia será tremenda. En ‘Stranger Things’, el pueblo semiabandonado de los ochenta regresa a la vida de manera soberbia, con todas esas referencias ya citadas en párrafos superiores. La simbiosis de elementos crea la obra en sí. Es maravillosa.

‘Stranger Things’ no hace nada que no se haya visto ya. La diferencia es que todo eso lo hace muy bien. Copiar es sencillo; hacerlo correcto es lo difícil -y ahí está la virtud-. Si a esto se le suma la factura técnica propia de Netflix -¡ay, la banda sonora!-, tenemos la serie del año.

Un bicho que aterroriza a un pueblo. Una chica con poderes. Una organización secreta. Una madre con ovarios como pelotas de tenis. Unos críos que juegan a ser superhéroes. Y ocho capítulos. Póngame otra temporada, por favor.

'Stranger Things': el porqué es la serie de este año