‘Kiki, el amor se hace’, ya disponible para su alquiler en Movistar

Escrito por Nacho Requena
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Movistar ya tiene en su poder ‘Kiki, el amor se hace‘. Sólo cuatro meses después de su estreno, el tercer largometraje dirigido por Paco León llega a la plataforma disponible para su alquiler. 

La cinta cuenta cinco diferentes historias como la de Paco y Ana, una pareja de Lavapiés con una hija en común y en busca de nuevas maneras de avivar la pasión. En plena búsqueda, en la que experimentan con la erotolalia, el pissing, el fursuit, aparece de repente Belén, una amiga de él que atraviesa por una etapa de desengaño amoroso y vital. Belén provocará en ellos que les suba el kiki del poliamor, desatando deseos ocultos con los que tendrán que lidiar.

Natalia y Álex son jóvenes, guapos y modernos. Se quieren, pero ella oculta unos extraños gustos sexuales, heredados y compartidos con varios miembros de su familia. Tras experimentar la dendrofilia, el nuevo kiki que le sube a Natalia es la harpaxofilia. Álex, visiblemente celoso, hará lo que sea para ser él quien la satisfaga.

'Kiki, el amor se hace', ya disponible para su alquiler en Movistar

La tercera pareja es Mª Candelaria y Antonio, dúo de feriantes sin hijos, a su pesar. Tras una visita al médico, que le recomienda tener orgasmos para poder quedarse embarazada, a Candelaria le sube el kiki de la dacrifilia, adoptando como único objetivo el hacer llorar a su marido para poder excitarse.

La cuarta narra a José Luis, un cirujano plástico, Paloma, su intratable mujer postrada en una silla de ruedas tras sufrir un accidente, y Loreley, una interna filipina. Tras sedar accidentalmente a su mujer, a José Luis le sube la somnofilia y descubre que, gracias a ese kiki, puede recuperar la llama de la pasión previa al grave siniestro. Sólo hay un inconveniente: para ello tendrá que ganarse la complicidad de la empleada del hogar.

Y para finalizar, Sandra es una chica muy especial y un tanto neurótica: convive con una iguana gigante, tiene intolerancia a la lactosa, una discapacidad auditiva que no le impide comunicarse y el kiki de la elifilia. Encontrar el amor de su vida no le resultará nada fácil, pero una llamada al call-center donde trabaja traduciendo en lengua de signos llamadas telefónicas lo cambiará todo.

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