‘Comando al sol’ y las fiestas propias del verano

Escrito por Nacho Requena
Canales
0

Comando al sol‘ vuelve esta noche (22:35 horas) con un programa muy especial: las fiestas propias del verano. Los reporteros del programa de RTVE viajarán a la Polinesia sin salir de Málaga; contendrán la respiración con Gerard, un niño de seis años que corona un castillo humano de nueve plantas sobre el suelo y sin red; aprenderán a bailar en el único festival de música country que se celebra en España y correrán la carrera de obstáculos más salvaje del mundo.

Arrancando en Andalucía, una de cada cuatro familias españolas elige un ‘todo incluido’ para pasar sus vacaciones. “Dicen que este verano será el año de la pulserita de plástico pegada a la muñeca, el bufé 24 horas o el ron a espuertas. En Benalmádena han plantado elefantes en las rotondas, palmeras, barcos y cascadas para recrear las islas de Bora Bora o Samoa. Hay hoteles que ofrecen al viajero un viaje a la Polinesia sin salir de la Costa del Sol”, apunta el programa.

La siguiente parada es una tradición muy conocida en España: los castellers, una tradición de 200 años. Castillos de nueve plantas formados por piernas, pies, hombros, cuellos, rodillas y brazos de cientos de personas, unas encima de otras. Lo más pesado abajo, lo más liviano arriba. “En la base están los vecinos de Gerard; en la segunda planta sus tíos; en la quinta, quizá, su prima. Se pone el casco. Trepa. Sube pisando manos, pies, espaldas. Arriba, piensa, tendrá las mejores vistas. No puede fallar, si tiene un traspié y él se cae la torre se desmoronará”, recalca.

'Comando al sol' y las fiestas propias del verano

Y las dos últimas…

Acto seguido nos vamos a Riaza. Esta localidad segoviana de veraneo de interior multiplica por cuatro su población un fin de semana al año. Sus 2.500 vecinos aprenden a bailar country, aparcan el cordero asado por un día para convertirse en el único escenario de España en el que se celebra un festival de música popular americana.

Y para finalizar, carreras. Chapotear en charcos de barro, reptar bajo alambradas conteniendo la respiración, subir a pulso cuerdas resbaladizas o arrastrar sin aliento ruedas de camión. Cuatro mil personas miden sus fuerzas en la que dicen es la carrera de obstáculos más salvaje del mundo en la cima de Bilbao, en el monte Artxanda.

También te puede interesar…