El dueño del último restaurante de Pesadilla en la cocina, insatisfecho con el programa

Escrito por Jose Luis
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No es la primera vez que uno de los locales a los que acude Alberto Chicote se queja en público de que no repetiría la experiencia de pasar por el programa, pero en este caso parece que el dueño del último restaurante que ha visitado Pesadilla en la Cocina está más enfadado que de costumbre porque, al margen de la imagen distorsionada que cree que se ofreció de su local, desde la productora no han cumplido con lo pactado.

Ni grasa ni nada

Para los que hayáis visto el programa del pasado jueves, el restaurante Irlanda fue uno de los mayores retos (en apariencia) de Alberto Chicote ya que tuvo que enfrentarse a una pareja de dueños a cuál más raro. Ella, decía ser vidente y tampoco muy responsable de lo que ocurría en el local, mientras que a José le toreaban todos sus empleados ninguneando su condición de jefe.

Así las cosas, ha sido el dueño, José Manuel Gil, el que ha salido a la palestra en el periódico La Voz de Galicia, para mostrar su descontento con el programa ya que no repetiría la experiencia del programa, por lo que está muy “descontento con el resultado, si bien valora el hecho de que Chicote hubiese reconocido que su comida era buena“. Es más, a tanto llega su desilusión que afirma que hubo un “incumplimiento de lo pactado con la productora, porque no le instalaron la cocina comprometida” tras intentar ponerse en contacto con el programa después de haber sufrido un incendio en su local, por lo que necesitaba nuevos fogones”. Además, señala “que la grasa que Chicote sacó de la campana extractora había sido puesta por el programa y que el personal contratado con el que contaba entonces el establecimiento, que ha sido ya renovado en su totalidad, actuó siguiendo un guión”. ¿Algo más? Pues sí, que “recuperará el nombre de Irlanda en lugar del de Lembranzas”, que fue el que le puso el chef televisivo.

Pesadilla en la cocina Irlanda

La productora responde

Desde Warner Bros ITVP han zanjado la polémica publicando una nota en la que habla de que “reformamos los locales de acuerdo al criterio del programa y a lo que consideramos que es necesario para el buen funcionamiento del restaurante, siempre que sigan las instrucciones de Chicote […] así se hace siempre y en el caso del Irlanda fue exactamente igual […] se hace la reforma que se considera más adecuada. Pero lo importante es que sigan las indicaciones de Alberto en cuanto a organización, reparto de tareas y oferta gastronómica”. Para finalizar, quieren dejar claro que “certifica que todo lo que aparece en el programa es real y, en concreto, en este caso”, en referencia clara a la grasaza que el chef sacó de la campana de la cocina.

¿Quién tiene razón?

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