7 Años, la primera película española de Netflix que plantea un dilema, ¿quién va a la cárcel? (vídeo)

Escrito por Jose Luis
Netflix
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Hay que reconocerle a Netflix que su política de incentivar la producción en muchos de los países en los que opera le está sirviendo para diferenciarse (y mucho) de su competencia. Ahora llega la primera muestra de lo que está dispuesto a hacer en España, con una historia de suspense donde solo hay una pregunta que responder: ¿quién va a la cárcel?

Cuatro socios sin piedad

Aunque podréis adivinar mucho más de su argumento gracias al primer tráiler publicado por Netflix, en el caso de 7 Años su planteamiento está muy claro: lo que parecen cuatro socios de un empresa se reúnen en una moderna sala de reuniones con un único punto del día, saber quién de los cuatro socios de la empresa será el que asuma la culpa de todas las irregularidades y corruptelas que han cometido cuando la policía entre por la puerta a detenerlos.

A partir de ese momento, la película girará alrededor de un profundo debate moral que lleva a unos y a otros a echarse en cara lo ocurrido, las razones y las consecuencias que se derivan de sus decisiones y que, inexorablemente, llevará a alguien a la cárcel para cumplir una condena de 7 Años. Una cinta que podemos calificar como de suspense y que bebe de clásicos como 12 Hombres sin piedad o El Método, más reciente y también española.

La corrupción de fondo

En declaraciones a El Confidencial, su director Roger Gual habla de que el entorno empresarial escogido para 7 Años es una excusa ya que lo realmente importante “son otras cosas” como “la amistad, los valores, la traición… Todo empieza con una discusión en el plano laboral y termina llegando al plano personal […] eso nos permite encontrarnos con estos personajes que, en una situación límite reaccionan como reaccionan. Es interesante encontrar los valores, el dilema moral en el que se sitúan los personajes para ver qué harían los espectadores en una situación así”.

Es obvio que el panorama de corrupción actual ha tenido algo que ver en la elección de la temática, y es curioso que entre en escena un mediador para intentar convencer a los reunidos de que elijan a un cabeza de turco. Según afirma su director: “Me he imaginado a más de uno al que le iría muy bien un mediador […] para que el espectador pueda empatizar con cada uno de ellos e intentar entender sus razones. Pero la verdad es que los cuatro son unos hijos de la gran puta”.

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