Pesadilla en la cocina visita un restaurante Portugués que es un verdadero “despropósito”

Escrito por Jose Luis
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Este semana no podemos decir aquello de que Alberto Chicote se supera y “por primera vez en Pesadilla en la cocina…” ya que desde La Sexta no han querido escarbar demasiado en lo que podremos ver esta noche, que tendrá como protagonista a un restaurante de comida portuguesa de Madrid que el chef llegará a calificar como de verdadero “disparate hostelero”.

Una emprendedora lejos del restaurante

Esta noche a partir de las 22:40h. Pesadilla en la cocina visita un restaurante portugués llamado María la portuguesa que va a dejar alucinado al chef madrileño. Ubicado en el centro de la capital y en una de sus zonas más turísticas, cuenta con una inusual característica: apenas lleva unos meses abiertob y no tiene apenas clientela.

Como siempre, las causas hay que buscarlas en un servicio de trabajadores inexperto y poco motivado que, además, no cuentan con la dirección por parte de nadie. La dueña es “una emprendedora portuguesa que pasa la mayor parte del tiempo en su otro negocio y que ha dejado al restaurante en manos de su singular socio, que tiene todo descontrolado”.

Pesadilla en la cocina T5

A todo la anterior hay que unirle que esa persona en la que delega la dueña del restaurante no hace bien su trabajo, por lo que nada en el restaurante funciona como debería. Además, el exponente máximo de eso que Alberto Chicote llamará despropósito gastrenómico tiene un nombre: la francesinha, un típico sándwich portugués.

Enfrentamientos sin parar

Como siempre suele ocurrir en muchos de los restaurantes a los que llega Pesadilla en la cocina, el origen de los problemas hay que buscarlos en las malas relaciones de los miembros del equipo y en María la portuguesa eso no variará ya que asistiremos al “enfrentamiento abierto entre la dueña y su socio, en quien ha dejado toda la responsabilidad del negocio a pesar de no estar capacitado para ello”. A todo esto hay que sumar una plantilla en constante rotación y que no sabe a quién obedecer.

Como podéis imaginar, el paso de Alberto Chicote no garantiza que el negocio sobreviva, sobre todo, si la dueña, el responsable y los empleados no quieren trabajar en equipo. ¿Será el caso de este María la portuguesa?

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