Ya hemos visto Westworld pero, ¿de verdad es la mejor serie del momento (o Memento)?

Escrito por Jose Luis
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La primera temporada de Westworld ya es historia y hasta el año 2018 parece que no tendremos de vuelta a estos robots que han protagonizado la que para muchos es la heredera de Juego de Tronos y la destinada a salvar a HBO en el momento en el que los de George R.R. Martin se vayan para siempre. Pero, ¿de verdad que esta ficción de los norteamericanos es la serie del memento?

Buenas sensaciones pero…

El pasado domingo se emitía en EE.UU. el último de los episodios de Westworld, uno especial que nos habían vendido como que iba a ser muy interesante por varias razones: la primera porque se supone que respondería a todas las preguntas que hemos venido incubando desde su primer capítulo y también porque marcaría el devenir de futuras temporadas.

Debemos decir que Westworld nos ha gustado, seguramente más de lo que esperábamos aunque con el paso de los episodios ese entusiasmo se ha ido diluyendo hasta un final que, como ocurre con todos los finales, tendrá tantos defensores como detractores. Obviamente aquí no os vamos a reventar nada, más allá de lo que ya se sabe: que estamos ante una serie inspirada en una terrible película de 1973 escrita y dirigida por el genial Michael Crichton.

La metafísica lo invade todo

Como os decimos, Westworld coge de Almas de metal (la película de los 70) lo esencial: Delos, un gigante empresarial ha abierto un parque temático inspirado en el Salvaje Oeste donde los visitantes pueden vivir como los cowboys de 1870. Como si se tratara de un MMORPG (juego de rol online), el huésped debe elegir qué camino coger en ese mundo y aunque sus instintos más bajos le lleven a ser el hombre más sanguinario de la Tierra, no habrá problemas en que mate a decenas de anfitriones porque no son seres humanos, sino robots.

Como cabía esperar, veremos cómo se produce un pequeño problema con una actualización y el comportamiento de algunas de estas máquinas empieza a salirse de lo establecido: existe una rutina que, como en Atrapado en el tiempo, lleva a estos robots a realizar un día tras otro el mismo papel, pronunciar las mismas frases e incluso morir de la misma manera. Como os decimos, no os contaremos nada más que no se sepa ya por notas de prensa y demás sinopsis publicadas por la propia HBO pero hay que decir que es en ese primer momento, del descubrimiento del parque temático y su funcionamiento, cuando Westworld sobresale por encima del resto de series del panorama actual.

Westworld

El problema llega cuando entra la metafísica en la serie y entonces Jonathan Nolan pone en marcha esas herramientas narrativas que tan buenos resultados le granjearon en películas como Origen o la ópera prima que realizó con su hermano (y de la que él firmaba el relato corto en el que se basa el guión) titulada Memento. ¿Recordáis aquella magistral película, protagonizada por Guy Pearce, en la que nos contaban la historia al revés? Empezábamos viendo el final para terminar con el principio.

Westworld no empieza contándonos el final ni termina por el principio pero sí que su estructura narrativa recurre a muchos de los trucos que se utilizaron en el guión de Memento y que pueden hacer a los espectadores (y nos incluimos) que se pierdan o que no sepan muy bien qué están viendo: idas y venidas, momentos sueño o recuerdo, etc. No existe una linealidad en lo que ocurre y mucha parte del trabajo del espectador consiste en ir colocando mentalmente esas piezas del puzzle como buenamente puede. Hay que reconocer que es esa parte de la organización de las tramas y los capítulos lo que va creando la tensión y el misterio que nos empujan a ver un episodio tras otro, solo por conocer qué está pasando. Pero llega un momento en el que el lío es tan grande (recuerdos, pensamientos, sueños, confesiones…) que damos por bueno lo que nos cuentan y dejamos de encajar esas fichas esperando a que alguien, en algún momento, nos explique qué ocurre.

Sin duda, lo mejor de toda la serie es comprobar cómo es esa rutina diaria del parque y que se estructura como en un World of Warcraft donde se anidan quest para alcanzar un objetivo mayor. Solo capturando a un bandido se nos abre otra misión más compleja que nos va metiendo en lo más profundo de una atracción que llega a parecernos absolutamente real. Tanto, que Westworld acaba jugando con acierto con lo que es real y lo que no.

Las tramas necesitan un hervor más

[mini SPOILER] Mucha parte de la acción tiene lugar en la empresa que sostiene Westworld y que se llama Delos. Una multinacional que tiene en su poder tecnología para crear robots que son, virtualmente, réplicas de personas capaces de expresarse, responder y, con ciertas limitaciones, improvisar. El problema llega cuando una actualización, que introduce los ensueños en esas máquinas, provoca que algunas unidades empiecen a recordar otras vidas. En realidad no son otras vidas, sino restos de los roles que les hicieron interpretar dentro del parque.

Westworld

Westworld hila muy bien toda esta parte de hacernos ver la rutina de estos robots, que no pueden morir por su condición de máquinas y que sirven de muñecos del pim-pam-pum a todos los visitantes del parque. El problema de la serie llega cuando a eso que os contábamos de la realidad y la ficción, se une que se juega con quién es una persona y quién un robot, en un recurso que suena a barato y manido, sobre todo porque no se ofrecen detalles que le hagan al espectador adelantarse a ese momento revelación o, cuando menos, sostener ciertas dudas para ver luego confirmadas nuestras sospechas: hay sorpresas que no tienen base argumental más allá de provocar un giro en la historia, personajes que desaparecen sin explicación y conflictos que rayan en lo infantiloide.

Es esa parte en la que Jonathan Nolan y Lisa Joy menos lúcidos y brillantes están, llevando a la serie a un capítulo (embudo) final repleto de respuestas habladas y dialogadas y que tienen la explicación que tienen, pero que si se hubieran inventado otra también cuadraría. Y ese es, precisamente, lo peor que se puede decir de una historia que necesitaba de más pistas al espectador y, sobre todo, de mejores tramas secundarias: la del Hombre de negro interpretado por Ed Harris es de risa y la de la Madâme Maeve (que encarna la actriz Thandie Newton) recuerda al tentáculo morado de Day of the Tentacle pensando que puede gobernar el mundo. Y no solo eso, Westworld merecía situaciones más elaboradas [SPOILER]: la desaparición de Elsie es… ¡uff!, si la habéis visto no hace falta comentar nada.

Explicación a todo

Westworld es una serie que sorprende, gusta y engancha (dicho esto positivamente) durante los primeros seis capítulos pero a partir de ahí la historia entra en una cuesta abajo preocupante. No hace perder el interés, pero llega un momento en el que comprendemos que sus creadores (HBO, los guionista y J.J. Abrams, que produce) han visto en el desarrollo que han elaborado una especie de gallina de los huevos de oro.

[SPOILER] Y es que si en los últimos días leíamos que algunos personajes podrían volver a la segunda temporada (entre los muertos y los que desaparecen de la historia), debemos decir que no solo esos podrán hacerlo, sino todos los que forman el elenco de Westworld. Y es que desde el instante en el que los robots y los humanos apenas se diferencian y los unos pueden hacerse pasar por los otros, ¿qué impide que alguien tenga infinitas reencarnaciones y que Jonathan Nolan y Lisa Joy no vuelvan a tirar de ese recurso sin preocuparse de las consecuencias?

Desde luego, el capítulo final de Westworld deja muchas cosas por explicar pero todas, perfectamente prescindibles. No hay ningún giro que podamos decir, ¡guau!, esto no me lo esperaba, solo, si acaso, esa pista que deja en el aire de que el concepto de theme park Westworld es solo el principio y que veremos otros universos convertidos en parque de atracciones. Al fin y al cabo, en la película original de 1973 había tres distintos: Westworld (el Salvaje Oeste), el mundo Medieval y el del Imperio Romano.

Por cierto, si las siglas WW del logo significan Westworld, qué significa GW?

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